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martes, 17 de noviembre de 2020

DERIVA PELIGROSA

 

DERIVA PELIGROSA

 

Realmente, como ciudadano ya entrado en años, pero conectado al entorno en que vivo, estoy muy preocupado por la deriva de la situación política en nuestro país. Más incluso que por la pandemia que nos asola; la pandemia pasará en unos cuantos meses; lo que sobreviene puede dejar al país sometido tal vez para décadas.

El gobierno actual, ganó las elecciones legítimamente, pero “sin enseñar”, el proyecto que pretendía para el país. Considero que dicho proyecto empezó con Zapatero apoyado por poderes en la sombra, y retomado en el momento actual. El hoy presidente llegó al poder, no solo “sin enseñar” sus intenciones, sino afirmando exactamente lo contrario de lo que está haciendo, con objeto de instaurar un régimen social-comunista. Regímenes suficientemente experimentados en el mundo, que han ocasionado bienestar para sus élites, y pobreza para la mayoría, cuando no represión y violencia.

Están pactando con partidos separatistas, como catalanes y vascos, que pretenden el desmembramiento de España como país. Lo van a hacer con sus votos, proporcionalmente mínimos en número respecto a los habitantes del país.

Por otra parte, separatistas vascos a los que precisan y han precisado para aprobar los presupuestos y otras leyes, no han condenado la violencia. Hoy, los que mataron a más de ochocientas personas además de ocasionar miles de heridos, y sus cómplices, pensaran que sus asesinatos han dado su fruto; en realidad, la violencia ha sido justificada como método para alcanzar sus objetivos. Gravísimo: el todo vale es una deriva muy peligrosa.

Pretenden una escuela mediocre, con una formación aleccionadora, que prime la adhesión a los principios de su “movimiento”, que no valore el esfuerzo y la excelencia como primer objetivo. Tener en el futuro ciudadanos aleccionados en su religión política, poco formados, es positivo para su estrategia, porque saben que van a ser más fácilmente manipulables. La afirmación de la ministra. “los niños no son de los padres”, es cuando menos, inquietante.

Relegar el castellano como lengua vehicular es otra de los desaguisados que están perpetrando. Nuestro idioma es el segundo del mundo en número de hablantes.

Además, han metido sus manos en la justicia, con una fiscal General del Estado, antes ministra de este gobierno, y tratan de hacerlo en el Consejo General del Poder Judicial.

Todo esto, y más, en un momento en que nos asola una pandemia que está provocando miles de muertos, miles de enfermos, y una vida acotada para todos. No tienen empatía ni respeto a que los ciudadanos estamos adormecidos por la situación sanitaria y económica que nos asola. No es de recibo aprobar en este momento leyes importantes, sin el debido debate social. Es simple y llanamente, aprovecharse de las circunstancias de la pandemia para que pasen lo más desapercibidas posible. Me parece inmoral y miserable.

Para más “inri”, su forma habitual de comunicarnos está basada en utilizar hasta la saciedad de forma perversa las palabras “democracia”, “progreso”, “democrático”, etc., que significan exactamente lo contrario de lo que hacen. Su manera de informar es el postureo y la estrategia, elaborada cuidadosamente en su particular laboratorio, no para que entendamos, sino para disimular sus engaños y verdaderas intenciones.

Ángel Cornago Sánchez

Fotografía: propia. Flor de la hiedra invasora. Semeja al coronavirus.

 

 

viernes, 30 de octubre de 2020

NUEVO ESTADO DE ALARMA

 

NUEVO ESTADO DE ALARMA

 


Vivimos momentos complicados. Por una parte, nos afecta una pandemia muy grave desde hace casi ocho meses, en la que han fallecido, probablemente, más de cincuenta mil compatriotas y que, no solo sigue activa, sino creciendo en una segunda ola que está de nuevo empezando a colapsar los servicios sanitarios, y sin signos de cuándo puede comenzar a decrecer y a desaparecer. Realmente nadie lo sabe.

Los ciudadanos estamos muy afectados, cada vez más, por el tipo de vida que llevamos desde hace meses por la situación. Hay personas que, en el primer confinamiento, el estar encerrados desencadenó o aceleró una demencia larvada, incluso algunas hubo que ingresarlas contrajeron el virus y murieron. Lo mismo, las personas de edad y las que padecen enfermedades crónicas, no pudieron hacer sus pequeños paseos diarios y el estar enclaustradas les ha afectado psicológicamente y físicamente, a algunas de forma severa. También por el duelo por los familiares que hemos perdido. Además, muchos están viendo mermados sus ingresos, y sus expectativas de futuro por la situación económica que se agrava por momentos.

Ante esta situación de tragedia nacional, echo en falta empatía con los ciudadanos por parte de nuestros gobernantes. Para ellos los muertos son números, no trasmiten pesadumbre ni dolor, hablan de números sin ser conscientes de que detrás hay personas, familias, y mucho sufrimiento, mucha tragedia. Sus puestas en escena, no son propias de personas que trasmiten empatía y comprensión.

Por último, se permiten declarar un nuevo “estado de alarma” durante seis meses más, sin tener datos objetivos para ello, cuando la población estamos sumidos en un clima de graves preocupaciones por la falta de expectativas de salud, económicas, y de calidad de vida. No digo que no vaya a durar ese tiempo la pandemia, pero, después de lo que llevamos pasado, es mucho más asumible ir renovando el estado de alarma si se precisa, cada mes, previa comparecencia de los máximos dirigentes, explicando al país de forma veraz la situación y las expectativas. Pienso que es una irresponsabilidad, una falta de respeto, y desde luego de empatía declarar el estado de alarma durante seis meses, sin tener datos seguros que lo justifiquen. En todo caso, los gobernantes en una democracia, tienen la obligación en situaciones de tragedia nacional como la actual, de comparecer periódicamente para explicarnos la situación y las medidas que se van tomando. La oposición tampoco está a la altura.

Poner encima de la mesa en este momento, la futura ley de eutanasia, cuando muchas personas han muerto por la propia pandemia y por una deficiente asistencia por falta de medios; cuando la mayoría de los que han fallecido son ancianos y enfermos crónicos, es, cuando menos inoportuna, y desde luego demuestra la frivolidad y falta de sensibilidad de las personas que nos gobiernan. Lo mismo que intentar colar de tapadillo, en estos momentos en que el interés y la preocupación general está en sobrevivir, otras leyes importantes.

Es un comportamiento, moralmente e incluso estéticamente, inaceptable de nuestros gobernantes.

Ángel Cornago Sánchez