jueves, 22 de junio de 2017

BREVES REFLEXIONES SOBRE LA TOLERANCIA

         TOLERANCIA

Tolerancia, es una actitud, una obligación moral que, como ciudadanos de un mundo plural, debemos tener con las personas que piensan de forma distinta, tienen distintas costumbres, distinta cultura, lengua, religión, etc. Cuando hablamos de tolerancia, estamos dando por hecho, que es algo que aceptamos voluntariamente, que lo hacemos como un acto positivo, voluntario, aunque sujeto al imperativo moral de respeto a la diversidad.
Obligación no es lo mismo que tolerancia, aunque a veces coinciden. De las obligaciones no nos podemos evadir; como son el respeto a la vida de los otros, a su intimidad, etc. Las recogen las leyes.
La tolerancia es fundamental para vivir en cualquier situación. Nace de la necesidad que tenemos como seres individuales, y al mismo tiempo sociales que precisamos convivir en paz, sobre todo en este mundo globalizado donde las idiosincrasias son tan diversas. La tolerancia siempre es imprescindible para convivir, ya sea en la familia, en un grupo social, en el trabajo, etc.Tolerancia Debe ser una actitud en la vida, reflexiva, razonada, que no está reñida con tener convicciones firmes y defenderlas. No hay que razonar mucho para entender que todos los seres humanos independientemente de su raza, lengua, color de su piel, etc. merecemos el mismo respeto; conceptualmente nadie es más que nadie. Puede que la opinión social dominante no lo haga y se deje llevar por vericuetos perversos, pero es algo que la gente de bien debemos defender.
¿Dónde están los límites de la tolerancia? Considero que, en no aceptar a los intolerantes, a los que no respetan la pluralidad, a los que quieren manejarnos para sus fines. A los que no respetan las reglas tácitas de convivencia, a los que no respetan las leyes que nos hemos dado. Ese clima de tolerancia, sana psicológicamente, humanamente, socialmente, hay que defenderla con uñas y dientes contra los que tratan de romperla para imponernos sus opiniones, sus leyes, sus costumbres. Estas actitudes son conceptualmente fascistas, se tiñan con el color que se tiñan.
También, hay métodos solapados de manejo de opiniones, de imposición de ideas y de criterios, de decisiones, cuyo fondo es igualmente totalitario. Este tipo de poderes, no las imponen por la fuerza, porque las reglas de juego democrático se lo impiden. Con este tipo de gente, ni un paso atrás. En este tiempo, hay muchos totalitarios disfrazados de “corderos”.

Ángel Cornago Sánchez