jueves, 23 de marzo de 2017

EL PLEBISCITO NO ES LA MEJOR FORMA DE TOMAR DECISIONES IMPORTANTES

PLEBISCITO

El sistema plebiscitario, o dicho de otra manera, consultar los temas importantes a toda la militancia, o por extensión a todos los ciudadanos, a priori, parece un sistema justo, la quintaesencia de la democracia.
Es unas falacia. Los sistemas plebiscitarios en un principio siempre han servido para apoyar a los convocantes de la consultas. Es revestir de la máxima justicia lo que generalmente es la mayor manipulación, aunque en ocasiones les sale mal.
Sería el método justo si los ciudadanos con derecho a decidir estuvieran bien informados, con conocimientos del tema en cuestión, información veraz sobre sus diversas variables. Pero aun así no todos están capacitados para discernir y enjuiciar determinados temas.
En los congresos de los partidos, los militantes deben elegir a sus cuadros dirigentes, que se supone van a ser los encargados de tomar las decisiones importantes. Se les supone formados, preparados e informados, aunque en el momento actual habría mucho que matizar. Se delega en ellos las decisiones, para eso son elegidos, para que gestionen, para que tomen decisiones. Si son honrados, formados, interesados por el bien de los ciudadanos, de sus votantes, no cabe duda de que es el sistema adecuado. Además, tendrán que dar cuenta de sus decisiones a sus militantes.
Por eso, cuando en temas trascendentales para el país, hacen propaganda a bombo y platillo de que lo van a someter a plebiscito de los militantes, pensando que es la quintaesencia de la justicia democrática, se trata de otra falacia para perseguir intereses personales. Breves consideraciones:
-  Saben que van a poder manipular el resultado para conseguir lo que ellos defienden. Lo cual les concede a los ojos de los demás un sesgo democrático mayor.
-  Eluden su responsabilidad sobre el resultado: ¡lo ha elegido la militancia!
- No se puede jugar con determinados temas importantes que requieren reflexión y largas miras; no se debe votar con el corazón.
Es precisa democracia interna para elegir los cargos de los partidos. Debate profundo de los temas en los congresos que nunca se deben demorar, muchas veces viciado por la propia dirección. Equipos de trabajo especialistas sobre diversos temas para que tomen las decisiones, para eso se les ha elegido y se presupone que están formados. Después tendrán que dar cuenta a sus votantes. Y, muy importante, las decisiones que se tomen deben aunar el bien para el partido pero sobre todo el bien para el país, es decir para los ciudadanos. A es difícil.
 Se puede recurrir al plebiscito en temas muy concretos y fáciles de dirimir, que afecten a la mayoría, pero no en temas políticos de calado que hay que reflexionar. En los plebiscitos se vota con el corazón, en medio de algaradas muchas veces provocadas interesadamente. Lo contrario es manipulación o jugar a la ruleta rusa con un colt 45.


Ángel Cornago Sánchez