domingo, 18 de septiembre de 2016

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

La corrupción económica entre los políticos lleva ocupando las portadas de los periódicos desde hace años; probablemente pocos, ya que el problema es muy anterior, casi desde la transición, y se va haciendo público a pesar de los esfuerzos por taparlos.

Bienvenida sea la denuncia. Era un tema que la democracia tenía pendiente y que había que atajar en una lucha sin cuartel para moralizar la vida pública. Debe ser una actitud de “no retorno” y de continua vigilancia, porque es fácil volver a las andadas.

Hay otras corrupciones, tan graves como las económicas y que se dan a diario sin que tengan eco en la opinión pública, adormecida por tanto dislate que con ella se utiliza. Comento algunas.

Los políticos con frecuencia utilizan medias verdades, y a veces incluso mentiras, para denostar al adversario, o para sacar rédito electoral. El “todo vale” para manejar a la opinión y, sobre todo, el voto del ciudadano, es grave, y es algo habitual en el discurso de muchos políticos y, también, de algunos periodistas.
A veces, los argumentos son tan simples y groseros que no se mantienen, y se vislumbra claramente que son sesgados. En realidad, no nos tienen respeto; nos tratan como a ciudadanos de ínfimo nivel intelectual.

También algunos jueces, dependiendo de qué partido les ha votado para formar parte del Consejo del Poder Judicial, dictan sus sentencias. Los jueces deben ser independientes, lo contrario sigue siendo la perversión de la democracia y de su sagrada función.

Algunos medios de comunicación, algunos periodistas, hacen lo mismo. Pervirtiendo su deber de informar con veracidad, sesgan las noticias, cuando no, ponderan con entrevistas preparadas a determinados políticos, intentando ridiculizar, y a veces hasta envilecer, al adversario; hacen lo contrario con los que intentan ensalzar. En vez de hacer información, reflexión, para que el ciudadano sea el que decida con datos lo más objetivos posibles, utilizan informaciones sesgadas, incluso manipuladas, junto a frases o axiomas que todos suscribiríamos, e incluso, unidas a una carga emocional para que sean más eficaces los mensajes y los asumamos con más facilidad.

Los ciudadanos lo tenemos difícil. No debemos dejar que nos manipulen; debemos tener criterios propios informándonos en diversos medios de comunicación, hoy relativamente fácil con internet.

También es corrupción no obrar conforme a la verdad; no cumplir con el deber, con ética profesional. No todo vale.


Ángel Cornago Sánchez