sábado, 14 de mayo de 2016

AMOR Y PAREJA. ALGUNAS CONSIDERACIONES.

AMOR Y PAREJA.
Ángel Cornago Sánchez

Vivir en pareja es el estado ideal para la vida del ser humano. Seligman refiere en su libro “La auténtica felicidad”, que las personas con pareja estable y duradera, disfrutan de un alto grado de felicidad y tienen menos riesgo de padecer depresiones, seguidas de los que nunca se han casado, y después de los divorciados una o varias veces. Se puede sacar la conclusión que, “mejor con pareja estable” para ser feliz, pero también, “mejor sólo que mal acompañado”, pues en grado de felicidad, inmediatamente después de los de pareja estable, están los que nunca la han tenido (estable). La relación de pareja no es fácil. Y requiere mucha madurez por ambas partes. Brevemente dos aspectos: el enamoramiento y la comunicación.
El enamoramiento es ese estado idealizado que sucede a partir de los primeros encuentros, cuando se siente que se ha encontrado a esa persona maravillosa,  que va a condicionar nuestra vida positivamente. Se vive como algo esencial en nuestro destino que va a garantizar gran parte de la felicidad que podamos conseguir. La atracción en los primeros encuentros es física, no necesariamente sexual; enseguida intervienen otros factores como la comunicación que en un comienzo suele ser superficial y sesgada; tal vez también, influyen aspectos hormonales que no controlamos.
En ese momento, existe una sobrevaloración de las virtudes y una infravaloración de los defectos. Produce un estado especial, como si nos hubiéramos metido un “chute” de ilusión, que nos hace ver la realidad mejor de lo que es. Esa fase no es buena para tomar decisiones trascendentes, como casarse, tener un hijo, vivir juntos, porque no es fiable, hay que esperar a que los efluvios pasen para hacer la valoración en sus justos términos.
El enamoramiento es el primer paso, pero luego hay que “aterrizar”. Lo ideal es que persista el enamoramiento pero sin la “espuma”, y que se vayan consolidando los lazos entre ambos, para lo cual además de lo anterior, es indispensable una actitud de entrega, comunicación, y de respeto exquisito a la individualidad del otro.
La relación de pareja debe ser real. Es el medio, tal vez el único, donde nos despojamos de todos los accesorios de carácter que empleamos inconscientemente en la vida ordinaria. Con la pareja nos debemos mostrar tal como somos, con nuestras debilidades, nuestros miedos, nuestras preocupaciones. Debe ser una comunicación íntima, veraz, continuada, no sólo puntualmente; que sirva de consuelo, de apoyo en los momentos malos, y también en los buenos para perseguir proyectos y conseguir metas. Un hombro donde descansar, unos brazos que acojan y cobijen. Cariño incondicional. Lealtad inquebrantable. Considero que la comunicación real es el requisito básico, y también fundamental para la pareja estable y para alcanzar felicidad.
 Hay personas que todavía buscan en sus parejas las falacias que les habían inculcado en la infancia y juventud: mujeres-madres, serviles, o figurines frívolos, u hombres machos y duros, que no lloren, que no sientan.
Ángel Cornago Sánchez




miércoles, 11 de mayo de 2016

J. M. Caballero Bonald, premio Francisco Umbral 2015 por su poemario "Desaprendizajes."

J. M. Caballero Bonald, premio Francisco Umbral 2015 por su poemario "Desaprendizajes." Es un poemario en prosa poética. Para mí es un autor de referencia, al que he citado en varias ocasiones en mis presentaciones. Copio uno de sus poemas de este libro. Son pura filosofía. En este caso muy de actualidad.

SU OSCURIDAD, SU LUZ

Vengo de una tierra que nunca ha sido capaz de atajar los escarnios perpetrados por sus propios moradores. Vilezas e imposturas que se han trasmitido como lacras endémicas hasta hoy mismo, en una propagación contaminante. Gente soez que de la religión hace una treta y de la vanagloria un catecismo; gente que enarbola la egolatría a modo de trofeo y gusta de mostrar su condición como sostén de la banalidad. Ninguno de sus lerdos narcisismos concuerda con sus más inequívocos modales, mientras todas sus farramallas remiten al mismo barrizal de fingimientos. El majadero es allí un cofrade eminente, y el badulaque el jefe de la tribu. Los más divulgados atributos de su naturaleza son también los más falibles. Pues ¿qué son si no innobles perifollos, los gracejos, los regocijos, las alharacas? La verdadera contrapartida coincide con la índole de los ensimismados, los introvertidos, los melancólicos, únicos pobladores legítimos de esa tierra tan de continuo maltratada. Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

J.M CABALLERO BONALD. "Desaprendizajes" Ed. Seix Barral

lunes, 9 de mayo de 2016

EFECTO PLACEBO Y EFECTO NOCEBO EN EL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD.

Efecto placebo y efecto nocebo de los tratamientos

Todos los medicamentos pueden tener un efecto positivo sobre la mayoría de las dolencias, llamado efecto placebo.
           El efecto placebo es el efecto beneficioso, subjetivo y a veces objetivo, que tiene una sustancia que se sabe es inerte, es decir, ni beneficiosa ni perjudicial sobre los síntomas del paciente.
             La investigación de un producto farmacéutico, antes de salir al mercado, además de otros múltiples pasos, se hace comparándolo con un placebo, no sabiendo ni el investigador ni el paciente quien está tomando la sustancia inerte o la que es objeto de investigación. El efecto placebo llega a conseguir efectos positivos en proporción nada despreciable, por eso la sustancia activa debe superarlo claramente para ser aceptada.
         El efecto nocebo no es tan conocido como el placebo. Se denomina así a los efectos indeseables producidos por una sustancia inerte. 
         Ambos no dependen de la sustancia en sí ni de la vía de administración. Forman parte de cualquier respuesta terapéutica y, en principio, todo paciente puede verse afectado. Debemos tener en cuenta que tanto el efecto placebo como el nocebo, lo  tienen también las farmacológicamente activas, independientemente de su acción, lo cual puede alterar el análisis de los resultados.
        Como dice Jordi Ferreres[i] “es muy probable que el efecto nocebo pueda constituir un factor importante que distorsione notablemente el tratamiento farmacológico. Por ejemplo, la aparición de síntomas imprecisos de elevada prevalencia en la vida diaria de personas con antecedentes frecuentes de reacciones adversas farmacológicas, con conductas ansiosas y que manifiestan temor a que los fármacos prescritos puedan causarles efectos indeseables, deben inducir a sospechar la posibilidad del efecto nocebo”.
             ¿Cuál es el mecanismo? Indiscutiblemente psicológico, tanto en un caso como en el otro. Si un paciente recibe un tratamiento de un profesional con el que tiene buena relación, tiene fe en él, en su formación, en su interés y en su diagnóstico, el tratamiento tiene muchas más posibilidades de ser eficaz, basado precisamente, también, en el efecto placebo. Balint decía, con razón, que el primer medicamento es el propio médico; se refería a esa "conexión" positiva que es capaz de establecer el médico con el paciente.
        Si la relación es distante, negativa, no confía en su preparación, o en su implicación, la posibilidad de que el tratamiento sea eficaz, e incluso de que siga bien las prescripciones, disminuyen notablemente y, además, es posible que se de el efecto nocebo, es decir, que el tratamiento le vaya mal aunque no existan razones objetivas para ello.
             El ejercicio de los profesionales de la salud no debe basarse solo en el efecto placebo, sería un fraude. Es indispensable que la medicina oficial, basada fundamentalmente en la ciencia, requisito indispensable, se arme también de este poderoso medio para conseguir la máxima eficacia; pero no solo como estrategia, sino porque pienso que debe ser así la "relación clínica", teniendo en cuenta el factor físico y pisicológico, indispensables ambos. Esta actitud entraña, también, muchas satisfacciones profesionales y humanas al sanitario
            La curación de los hechiceros se basaba fundamentalmente en el efecto placebo. Cuanta más parafernalia acompañaba al proceso de curación solía ser más eficaz. Actualmente hay medicinas alternativas, curanderos, etc. que basan su eficacia en este efecto.
         En las enfermedades terminales, la relación entrañable y próxima entre médico y paciente, además del tratamiento farmacológico paliativo, no cura, pero puede mitigar los síntomas y hacer llevar mejor la enfermedad.

            Ángel Cornago Sánchez
De mi libro:  Comprender al enfermo.  Edt. Salterrae.