martes, 10 de diciembre de 2013

Librepensamiento. Esclavitud intelectual


 


En el momento histórico que estamos viviendo, tal vez más que nunca, es preciso que influyamos en el entorno social que nos toca vivir, cada uno en su ámbito, pero desde una actitud de honradez y limpieza intelectual a la hora de enjuiciar las situaciones y expresar las opiniones. No podemos ser esclavos de ideas preconcebidas ni de consignas emanadas por asociaciones, religiones, o partidos políticos, aunque a la postre podamos coincidir con ellas después de reflexionar y valorar posturas

Hoy, el espectáculo bochornoso que habitualmente contemplamos, es la lucha entre partidos, utilizando como armas arrojadizas las propuestas del contrario, aunque puedan ser razonables, incluso adecuadas para la mayoría. Han pervertido sus fines. No es el bien de los ciudadanos origen de su investidura lo que persiguen, sino, unos conservar el poder, y los otros arrebatárselo. En definitiva, el poder por el poder. En esta lucha vale todo. Ni se sonrojan con sus zafios razonamientos. No valoran nuestra capacidad intelectual; piensan que nos engañan con sus actitudes y burdos argumentos. Están jugando con fuego.

 Mientras, los ciudadanos asistimos impasibles a ese perverso olvido por parte de las clases políticas que nos dominan. Pienso que el sistema está gastado. La “derecha”, “la izquierda”, tal como las utilizan los protagonistas, no sirven, aunque probablemente los que no sirven son dichos protagonistas. Sería preciso que la mayoría de esos dirigentes desaparecieran de la escena y fueran sustituidos por otros nuevos, honrados y con la idea clara de que su objetivo somos los ciudadanos, no conservar el poder.

Nosotros también somos responsables. Los dogmatismos del signo que sea nos esclavizan. De hecho, un tanto por ciento nada despreciable de los votos emitidos en las elecciones, son de personas que siempre votan al mismo partido, por ideas preconcebidas, aunque hayan hecho las mayores tropelías. Gracias a que hay otro tanto por ciento que es capaz de otorgar su voto dependiendo del juicio sobre sus actuaciones, los países progresan, por que, la alternancia es progreso.

El librepensamiento es la base de la vida intelectual. Es preciso no estar sujetos a  dogmatismos en cualquier ámbito. El discurso de los partidos de derechas y de izquierdas huele a naftalina, por caduco, por sesgado, por poco riguroso, por poco respetuoso con la inteligencia de los ciudadanos. Debemos ser capaces del análisis despojado de ideas preconcebidas, lo contrario es una rémora para el progreso y para llegar a posiciones más avanzadas. El juicio es un ejercicio intelectual que debe ser libre de dogmas políticos y religiosos. La religión es respetable, incluso adecuada en el ámbito privado, pero no como doctrina en el análisis del quehacer político. La militancia, la simpatía por un partido, también lo es, pero sin sometimiento a sus consignas y a sus líderes si no lo hacen bien, antes al contrario, los simpatizantes y militantes, tienen más responsabilidad que los demás para intentar reconducir la deriva.

"Sólo los peces muertos nadan con la corriente." [Malcolm Muggeridge]

Yo añado: “corrientes”, cada uno tendemos a dejarnos llevar por las nuestras. “Ojo”

            Ángel Cornago Sánchez

           

domingo, 8 de diciembre de 2013

Alcohol. Consumo responsable


 
Alcohol. Consumo responsable
 
En los dos artículos anteriores, he hecho referencia al alcoholismo como enfermedad de dependencia, y a sus consecuencias sobre la salud en los distintos órganos y sistemas. Ambos, aparecen consumiendo cierta cantidad de gramos al día con asiduidad, y durante tiempo prolongado. Me voy a referir ahora al consumo responsable, entendiendo por tal, el que no nos va a producir efectos negativos, y nos va a permitir gozar de los efectos positivos que puede tener.
La cantidad para etiquetar este consumo como tal, debe ser  aproximadamente por debajo de los cuarenta grs. de alcohol al día (en la mujer la mitad), pero hay personas susceptibles que con esta cantidad pueden presentar síntomas de irritabilidad, incluso agresividad y embriaguez. En estos casos, las cantidades deben ser menores, e incluso deben abstenerse, pues son especialmente sensibles.
Una advertencia muy importante es que, para los que ya son alcohólicos aunque hayan dejado de beber, dichos criterios no sirven. En estos casos la abstinencia debe ser total y para siempre, pues la dependencia es muy fuerte y el alcohol se comporta como una potente droga que no permite pequeñas dosis.
Otro aspecto importante que atañe a todos, es que aun con consumo responsable, no se debe conducir, ni manejar máquinas, ni realizar trabajos de riesgo. No se debe beber en el embarazo, ni se debe dar a los niños aunque sean en pequeñas cantidades. Tampoco se debe beber en el trabajo. Ojo a la interacción del alcohol con medicamentos, sobre todo con tranquilizantes y con los que se utilizan en psiquiatría: potencian la acción.
El alcohol a pequeñas dosis, produce cierta euforia, favorece la desinhibición y una actitud positiva para la comunicación, por eso es frecuente tomarlo en momentos lúdicos, de reuniones familiares o de amigos.
Hay estudios que demuestran que una copa de vino tinto al día mejora el funcionamiento del corazón, baja la TA. (más de 40 grs/d. sube la tensión arterial). Parece prevenir el Alzheimer. Son estudios que pueden estar sesgados por intereses de los productores y que hay que seguir corroborando.
Resumiendo, el alcohol consumido de forma moderada y ocasionalmente, nos puede mejorar la actitud en esos momentos especiales que pasamos con amigos o con la familia, siempre que lo consumamos de forma responsable y no tengamos que asumir riesgos de conducción, etc. Consumir diariamente una copa de vino tinto al día, y siempre menos de 40 grs., parece ser beneficioso, aunque se debe seguir confirmando con estudios sucesivos.
(De momento, con esto termino el tema del alcohol.)
Ángel Cornago Sánchez